La sentencia de la Sala de lo
Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo, sec. 5ª, de 7 de octubre de 2026, nº
1120/2026, rec. 6716/2024, reitera la doctrina jurisprudencial relativa a
que en el ámbito de la cuantificación de la responsabilidad patrimonial el
importe del IVA no debe considerarse daño efectivo indemnizable cuando el
reclamante es sujeto pasivo de dicho impuesto y está en condiciones de ser
fiscalmente resarcido de las cuotas soportadas, ya que la deducción del IVA
soportado y la inclusión de este en la indemnización comporta una duplicidad
que debe ser corregida.
En tal caso, no se le habría ocasionado
ningún daño en este aspecto, satisfaciéndose así precisamente el principio de
“restitutio in integrum”.
El importe del IVA no debe considerarse
daño efectivo indemnizable en la cuantificación de la responsabilidad
patrimonial cuando el reclamante es sujeto pasivo de dicho impuesto y está en
condiciones de ser fiscalmente resarcido de las cuotas soportadas, evitándose
así un enriquecimiento injusto y respetando el principio de neutralidad del IVA
para los empresarios.
El Tribunal Supremo concede parcialmente
el recurso de casación interpuesto por la administración y anula en parte la
sentencia del tribunal inferior respecto a la inclusión del IVA en la
indemnización.
Se reconoce la responsabilidad
patrimonial y el derecho a la indemnización de la demandante, pero se excluye
expresamente el importe correspondiente al IVA al entender que la empresa,
siendo sujeto pasivo del impuesto, tiene derecho a ser resarcido fiscalmente de
dichas cantidades, conforme al principio de neutralidad del IVA. Esta exclusión
evita un enriquecimiento injusto. Se impone la distribución equitativa de
costas entre las partes.
La sentencia reafirma y precisa la
doctrina sobre la cuantificación de la responsabilidad patrimonial en relación
al tratamiento del IVA, consolidando la interpretación normativa sin modificar
sustancialmente la jurisprudencia previa; es una fijación y matización
doctrinal relevante para casos futuros.
La sentencia destaca la importancia de
mantener la coherencia con el principio de neutralidad fiscal del IVA en el
ámbito de la responsabilidad patrimonial, estableciendo claramente que la
inclusión del IVA en la cuantía indemnizatoria debe excluirse cuando el
reclamante pueda deducir o recuperar dichas cuotas, precisando así los
criterios de cuantificación del daño efectivo indemnizable en estos casos.
A) Introducción.
1º) La mercantil Carera, SRL reclamó la devolución del canon
pagado por utilización de ciertas carreteras de alta capacidad en Gipuzkoa,
alegando responsabilidad patrimonial del Estado debido a la exacción indebida,
iniciándose un proceso judicial cuya resolución fue inicialmente favorable,
pero con polémica en torno a la inclusión del IVA en la indemnización.
¿Debe considerarse el importe del IVA
como daño efectivo indemnizable en la responsabilidad patrimonial cuando el
reclamante es sujeto pasivo del impuesto y está en condiciones de ser
fiscalmente resarcido de las cuotas soportadas?.
El Tribunal Supremo fija doctrina
estableciendo que el importe del IVA no debe considerarse daño efectivo
indemnizable si el reclamante es sujeto pasivo del impuesto y puede ser
resarcido fiscalmente, configurando así una doctrina jurisprudencial consolidada
sobre el particular.
Basándose en la normativa del IVA (arts.
84, 92, 99 y 115 LIVA) y el artículo 32.2 LRJSP, así como en precedentes
jurisprudenciales, el Tribunal sostiene que el IVA es un impuesto indirecto que
debe ser neutral para los sujetos pasivos empresarios, quienes tienen derecho a
deducir o recuperar las cuotas soportadas, y por tanto no sufren un daño
efectivo que justifique su inclusión en la indemnización para evitar un
enriquecimiento injusto.
2º) El importe del IVA no debe
considerarse daño efectivo indemnizable en el ámbito de la responsabilidad
patrimonial cuando el reclamante es sujeto pasivo del impuesto y tiene el
derecho o la capacidad legal de deducirse o recuperar fiscalmente las cuotas soportadas.
La doctrina del Tribunal Supremo
fundamenta esta exclusión en los siguientes pilares jurídicos y económicos:
- Principio de indemnidad (restitutio in integrum): El objetivo de la responsabilidad patrimonial es dejar al lesionado en la misma situación que tendría de no haber existido el daño. Si una empresa se deduce el IVA por la vía fiscal y a la vez lo recibe como indemnización, percibiría el mismo importe dos veces.
- Principio de neutralidad del IVA: El IVA es un impuesto indirecto diseñado para gravar el consumo final. Para los empresarios y profesionales que actúan como sujetos pasivos, el mecanismo de deducción garantiza que el impuesto sea neutral y no suponga un coste real en su cuenta de resultados.
- Prohibición del enriquecimiento injusto: Incluir el IVA deducible en la cuantía indemnizatoria supondría un beneficio económico indebido para el reclamante a costa de las arcas públicas, al obtener una duplicidad en el resarcimiento.
En consecuencia, el IVA solo
constituiría un daño efectivo resarcible en aquellos supuestos en los que el
reclamante no sea sujeto pasivo (por ejemplo, un consumidor final) o cuando,
siéndolo, la normativa fiscal le impida explícitamente la deducción de esas
cuotas específicas.
B) Objeto del
recurso. De la resolución administrativa y de las
sentencias del Juzgado y de la Sala de instancia.
1.1.
Es objeto de impugnación en este recurso de casación la
sentencia n.º 96/2024, 12 de marzo, dictada por la Sección Tercera de la Sala
de lo Contencioso-Administrativo del País Vasco, que estima el recurso
contencioso-administrativo n.º 378/2023.
1.2. La resolución
impugnada en la instancia de fecha 12 de septiembre de 2022 del Director
General de Planificación y Explotación de la Diputación Foral de Gipuzkoa
-posteriormente recurrida en alzada- desestimó la reclamación en solicitud de
la devolución de 33.590,80 euros abonados en concepto del canon de utilización
de determinados tramos de las carreteras de alta capacidad A-15 y N-1, por el
perjuicio causado ante la exacción del canon establecido en las Normas Forales
7/2016, de 15 de diciembre, y 6/2018, de 12 de noviembre, por las que se
regulaba el canon de utilización de determinados tramos de las carreteras de
alta capacidad A-15 y N-I del Territorio Histórico de Gipuzkoa.
1.3.
La sentencia del TSJ establece, en lo que afecta la
cuestión casacional que aquí resolvemos, lo siguiente:
«[...] Se cumple, por tanto, la cautela relativa a que la cuestión sobre la vulneración del Derecho de la UE por parte de la norma interna sea el objeto directo y principal de la cuestión de interés casacional objetivo que determine el fallo, es decir, que no sea un obiter dictum. [...]
Se cumple, por tanto, la cautela referida a que el Tribunal Supremo efectivamente declare la vulneración del Derecho de la UE por parte de la norma interna.[...]
Por último, por tanto, se cumple la tercera de las cautelas: la vulneración del Derecho de la Unión Europea se impone con tal evidencia que el Tribunal Supremo no considera necesario el planteamiento de una cuestión prejudicial ante el TJUE.
Si alguna duda cabía tras la lectura de la sentencia, el incidente de nulidad de actuaciones interpuesto por la propia parte que aquí es demandada ha allanado el camino, al haber provocado la aclaración por parte del propio Tribunal Supremo: tras citar el artículo 267 TFUE , declara que la STJUE de 26 de septiembre de 2000, Comisión c. Austria (asunto C-205/98) ECLI:EU:C:2000:493 establece una doctrina «perfectamente extrapolable al caso de autos» y «consideramos que la correcta aplicación del Derecho de la Unión es tan evidente que no deja lugar a ninguna duda razonable y, por ello, no procede plantear cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea».
[...]
«La estimación del recurso lleva a declarar que la resolución recurrida no es conforme a Derecho y, en reconocimiento de la situación jurídica individualizada, condenar a la Diputación Foral de Guipúzcoa a pagar a la demandante los importes acreditados.
Ahora bien, la administración demandada opone, en su contestación a la demanda, que la demandante pretende reclamar importes correspondientes a peajes distintos de los regulados por las Normas Forales en cuestión.
Sin embargo, la administración demandada no propone la cantidad alternativa ni detalla ni discrimina los importes que, según ella, no corresponden a peajes derivados de las Normas Forales anuladas.
Sobre el importe reclamado, la demandante ha aportado una hoja de excel, no contradicha con ningún otro elemento probatorio por la parte demandada.
La administración demandada insiste en que «BIDEGI no puede contrastar esa información si no se le facilitan los números de los dispositivos TAG utilizados por el usuario como medio de pago y las matrículas de los vehículos que hayan realizado los trayectos sujetos al canon». Sin embargo, pudiéndolo hacer como le correspondía, dado que se trata de la prueba de hechos obstativos a la reclamación debidamente deducida y explicada, no ha solicitado como prueba ningún requerimiento a tal efecto.»
C) La viabilidad de la acción de
responsabilidad patrimonial de la Administración requiere que se haya producido
una lesión real y efectiva, cuya existencia habrá de acreditarse por el
perjudicado conforme a la distribución de la carga probatoria regulada por el artículo 217.2 de la LEC, y que, en el caso que nos ocupa, se
ve reforzada por el criterio de disponibilidad y facilidad probatoria del
apartado 7 del mencionado artículo.
En
el presente caso existe una presunción de que el reclamante ha podido recuperar
el IVA soportado, y, en virtud de la distribución de la carga y de la
disponibilidad y facilidad probatoria antes referida, le correspondía
desvirtuar dicha presunción y acreditar que no pudo deducir, compensar o
solicitar la devolución del IVA soportado por el canon.
En
este sentido se pronunció el Tribunal Supremo con ocasión de determinadas
reclamaciones de responsabilidad patrimonial de la Administración derivada de
la aplicación del Impuesto sobre las Ventas Minoristas de Hidrocarburos,
declarado contrario al Derecho de la Unión Europea. En
aquellos casos estimó la inclusión del IVA en la cuantía indemnizatoria solo porque el propio reclamante
alegó y acreditó debidamente que se trataba de un empresario cuya actividad
quedaba exenta de dicho impuesto [STS, Sala 3ª, de 16 de marzo de 2022 (Recurso 75/2016) y la STS, Sala 3ª, de 30 de junio de 2022 (Recurso 140/2018)]:
[...]
En el presente caso, sin embargo, la
demandante en modo alguno ha acreditado en vía administrativa ni judicial que
no pudo resarcirse del IVA soportado, por lo que no procede incluir el importe
de IVA en la cuantía indemnizatoria.
[...] Con arreglo a la
interpretación que defendemos, el recurso de
casación ha de ser estimado y anulada la sentencia recurrida para que, en su
lugar, se estime parcialmente el recurso contencioso-administrativo sin incluir
el importe correspondiente al IVA en la indemnización reconocida [...].»
D) La doctrina jurisprudencial establecida en relación con la
cuestión de interés casacional planteada.
1º) Tal y como hemos
referido anteriormente, el auto de admisión del recurso plantea como cuestión
que presenta interés casacional la consistente en «[...] reafirmar, reforzar,
complementar, y, en su caso, matizar, nuestra jurisprudencia sobre los
criterios de cuantificación de la responsabilidad patrimonial y, en concreto,
determinar si el importe del IVA debe considerarse daño efectivo indemnizable
cuando el reclamante es sujeto pasivo de dicho impuesto y está en condiciones
de ser fiscalmente resarcido de las cuotas soportadas. [...]».
Y
a tal efecto, el citado auto
identifica como normas que, en principio, serán objeto de interpretación: el artículo 32.2 LRJSP y
los arts. 84, 92, 99 y 115 LIVA.
2º) La cuestión que
se plantea en este recurso se centra exclusivamente en determinar si el importe
del IVA debe considerarse daño efectivo indemnizable cuando el reclamante es
sujeto pasivo de dicho impuesto y está en condiciones de ser fiscalmente
resarcido de las cuotas soportadas.
3º)
El marco normativo a tener en cuenta para resolver la
cuestión casacional planteada es el siguiente:
a) El artículo 84 LIVA establece que:
«serán sujetos pasivos del Impuesto «las personas físicas o jurídicas que tengan la condición de empresarios o profesionales y realicen las entregas de bienes o presten los servicios sujetos al Impuesto [...].»
b) El artículo 92 LIVA establece que
«los sujetos pasivos podrán deducir de las cuotas del Impuesto sobre el Valor Añadido devengadas por las operaciones gravadas que realicen en el interior del país las que, devengadas en el mismo territorio, hayan soportado por repercusión directa o correspondan a las siguientes operaciones [...].»
c) El artículo 99.cinco LIVA señala que
«Cuando la cuantía de las deducciones procedentes supere el importe de las cuotas devengadas en el mismo periodo de liquidación, el exceso podrá ser compensado en las declaraciones-liquidaciones posteriores, siempre que no hubiesen transcurrido cuatro años contados a partir de la presentación de la declaración-liquidación en que se origine dicho exceso».
d) El artículo 115.uno LIVA dispone que
«Los sujetos pasivos que no hayan podido hacer efectivas las deducciones originadas en un período de liquidación por el procedimiento previsto en el artículo 99 de esta Ley, por exceder la cuantía de las mismas de la de las cuotas devengadas, tendrán derecho a solicitar la devolución del saldo a su favor existente a 31 de diciembre de cada año en la autoliquidación correspondiente al último período de liquidación de dicho año [...].»
4º)
Esta Sala se ha pronunciado ya en diversas ocasiones
respecto de la cuestión jurídica de interés casacional que se suscita en este
recurso. En concreto -y fundamentalmente- en nuestras STS de 24 de
enero de 2018 (Rcas 2291/2016) y STS de 10 de marzo de 2026 (Rcas 5128/2024 y 7924/2024, en asuntos análogos al
presente); y, sensu contrario, en nuestras STS de 16 marzo de 2022 (Rc 75/2016) y STS de 30 de junio de 2022 (Rc 140/2018).
Señalaba
nuestra STS de 24 de enero de 2018 (Rcas 2291/2016), en doctrina que debemos
aquí reiterar:
«Mayores problemas genera incluir en la indemnización las cuotas del IVA soportado en las facturas abonadas por la perjudicada, que se incluyen por la Sala de instancia en este apartado de demolición e incluso el argumento deberá extenderse al impuesto soportado en las facturas por los gastos en la construcción, que son la base para la determinación de la indemnización .
No cabe dudar, era obligado, que la perjudicada ha satisfecho las cuotas del IVA que se habían incluido, como era también obligado, en las facturas que le habían sido emitidas por los empresarios terceros que intervinieron, no solo en las obras de demolición, sino también de construcción. Así se acepta por todas las partes. Ahora bien, partiendo de que la perjudicada es, a su vez y como quienes le exigieron el IVA en sus facturas, un "empresario", en el sentido a que se refiere el artículo 84 de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del IVA; es indudable que por la misma estructura de este Impuesto indirecto que grava el consumo, la propia perjudicada tenía derecho a deducirse ese IVA soportado, de conformidad con lo que le autoriza el artículo 92 de la mencionada Ley, repercutiéndolo en los IVA que incluyó en las facturas por ella expedidas.
Es decir, la perjudicada, en cuanto que empresaria, tenía derecho a la deducción del IVA soportado con ocasión de los IVA que debía percibir de los adquirentes finales del producto, esto es, de las viviendas. Se constituye así uno de los principios básicos de este Impuesto indirecto, el de la neutralidad para los empresarios, para los sujetos pasivos, en cuanto el mismo no debe suponer gastos ni ingresos para los agentes económicos en la producción de bienes y servicios, siendo el consumidor final el que debe soportarlo. Para ello es clave en la configuración del Impuesto la deducción por los sujetos pasivos, los empresarios, que es inmediata porque nace en el mismo momento en que se devengan las cuotas deducibles. Ello quiere decir que el nacimiento del derecho a la deducción de las cuotas soportadas por la empresa perjudicada con ocasión de la construcción de los inmuebles demolidos coincide con el momento en que se devengaron las cuotas deducibles, en el mismo momento en que fueron repercutidos por los empresarios o profesionales que llevaron a cabo la construcción de los inmuebles. Lo mismo sucede con respecto a la deducción de las cuotas soportadas por la empresa perjudicada con ocasión de la demolición de los inmuebles, puesto que el derecho a la deducción coincide con el momento en que se devengaron las cuotas deducibles, en el mismo momento en que fueron repercutidos.
Y nada obsta a esa estructura del Impuesto que en el caso de los costes de demolición no existiera un consumidor final, porque si en el cómputo del ejercicio de los IVA soportados y repercutidos, existe una diferencia negativa, la compensación podrá realizarse en periodos sucesivos o, en su caso, la devolución por la Hacienda Pública.
En suma, garantizada la deducción del IVA incluido en las facturas que hayan de tomarse en consideración para determinar el importe de la indemnización procedente, la inclusión del mismo comporta una duplicidad que debe ser corregida y, por tanto, los importes del IVA soportado por la perjudicada no pueden ser incluidos en la indemnización a que tiene derecho».
Y, en el mismo sentido, las STS de 16 marzo de 2022 (Rc 75/2016) y STS de 30 de junio de 2022 (Rc 140/2018), en las que esta
Sala, con ocasión de determinadas reclamaciones de responsabilidad patrimonial de la Administración
derivada de la aplicación del Impuesto sobre las Ventas Minoristas de
Hidrocarburos, declarado contrario al Derecho de la Unión Europea, estimamos la
inclusión del IVA en la cuantía indemnizatoria, pero solo porque el propio
reclamante alegó y acreditó debidamente que se trataba de un empresario cuya
actividad quedaba exenta de dicho impuesto (así se recoge en el fundamento
cuarto y quinto respectivamente de dichas sentencias).
5º)
Esta doctrina, que debe aquí mantenerse, parte de la
propia regulación del IVA de la que se desprende que es un impuesto indirecto
que grava el consumo final de bienes y servicios, y que no debe ser soportado
económicamente por quien desarrolla una actividad económica, para quien dicho
impuesto debe resultar neutral.
Así,
este carácter neutral del impuesto determina que si el recurrente tiene la
condición de «empresario» sujeto al IVA, debemos concluir que el importe
correspondiente al IVA no debe considerarse daño efectivo indemnizable, cuando
el reclamante tiene efectivamente derecho a resarcirse fiscalmente de ese IVA
soportado (verificado aquí con el pago del canon). En
tal caso, no se le habría ocasionado ningún daño en este aspecto,
satisfaciéndose así precisamente el principio de restitutio in integrum.
Y
es que, en línea de principio, garantizada en estos términos la deducción del
IVA soportado, la inclusión de este en la indemnización comporta una
duplicidad que debe ser corregida y, por tanto, los importes del IVA soportado
por la perjudicada no pueden ser incluidos en la indemnización a que
tiene derecho.
6º)
Por tanto, y en línea con nuestra doctrina expuesta,
debemos dar respuesta a la cuestión planteada por la Sección de Admisión
fijando la siguiente doctrina:
En
el ámbito de la cuantificación de la responsabilidad patrimonial el importe del
IVA no debe considerarse daño efectivo indemnizable cuando el reclamante es
sujeto pasivo de dicho impuesto y está en condiciones de ser fiscalmente
resarcido de las cuotas soportadas.
E) De la aplicación de la doctrina expuesta a la decisión del
asunto litigioso.
1º) La sentencia
impugnada de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de
Justicia de País Vasco reconoce la indemnización solicitada en los
términos de fallo, pero incluye en ella el IVA en virtud del principio de
restitutio in integrum.
El
demandante es una empresa dedicada al transporte de mercancías por carretera,
y, por tanto, tiene la condición de empresario sujeto al IVA. Así
conforme a la doctrina expuesta, debemos concluir que el importe
correspondiente al IVA no debe considerarse daño efectivo indemnizable, puesto
que la actora tenía derecho, entre otros, a deducirse ese IVA soportado con el
pago del canon, con ocasión del IVA que debía percibir de los destinatarios de
su servicio de transporte, por lo que no se le ha producido ningún daño.
2º) Pues bien,
conforme a lo expuesto, la sentencia recurrida en casación no se ajusta a
nuestra doctrina jurisprudencial lo que obliga a estimar el recurso de casación
y a casar parcialmente la sentencia impugnada por no ser conforme a Derecho
exclusivamente en lo relativo a la inclusión del IVA en el concepto de indemnización
conforme a lo expuesto en el Fundamento de Derecho quinto.
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