La sentencia de la Audiencia Provincial
de AP Murcia, sec. 5ª, de 6 de octubre de 2026, nº 263/2026, rec. 334/2025, declara que el incendio de un vehículo asegurado que se encuentra
estacionado en un taller y cuya causa no queda suficientemente acreditada como
externa al vehículo debe considerarse un hecho de la circulación, imponiendo a
la aseguradora del vehículo la responsabilidad de indemnizar los daños
derivados, salvo que pruebe causas excluyentes conforme al artículo 1.1 párrafos 2 y 3 TRLRCSCVM.
El
tribunal dio parcialmente la razón al actor, reconociendo su legitimación
activa a pesar de no haberse aportado prueba fehaciente formal de titularidad,
al considerar la valoración conjunta de la prueba extrajudicial y documental
suficiente para acreditar que el vehículo estaba bajo su legítima posesión y
uso, y que esta posición no fue cuestionada previamente por las aseguradoras.
Se
consideró que el incendio constituía hecho de la circulación, conforme a la
doctrina del Tribunal Supremo y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea,
por lo que la aseguradora del vehículo (AXA) debía responder del siniestro
salvo que probara causas excluyentes, las cuales no fueron acreditadas. Se
desestimó la responsabilidad de la aseguradora del taller por ausencia de
implicación demostrada y la naturaleza del siniestro.
En
cuanto a la cuantificación, el tribunal determinó que la indemnización debe
basarse en el valor de mercado del vehículo siniestrado en lugar del valor
venal, por ser este criterio más ajustado a la restitución íntegra del daño
sufrido. Por todo ello, se estimó parcialmente el recurso de apelación,
revocando la sentencia de primera instancia en la medida en que rechazaba
indemnización contra AXA y se confirmó la desestimación frente a la aseguradora
del taller.
El
fallo fijó doctrina interpretativa sobre legitimación activa y valoración
indemnizatoria en siniestro total.
A) Introducción.
1º) Una persona, titular de una furgoneta asegurada por AXA
Seguros Generales SA, reclama indemnización por daños ocasionados en un
incendio ocurrido en un taller asegurado por Occidente GCO, SAU, en el que se
alojaban dos vehículos, iniciándose el incendio en la furgoneta asegurada por
AXA y propagándose a la otra.
¿Son responsables AXA Seguros Generales
SA y Occidente GCO, SAU de indemnizar los daños causados por el incendio
originado en el vehículo asegurado de AXA durante su estancia en el taller
asegurado por Occidente, y cuál es el valor indemnizable adecuado para los
daños sufridos?.
Se considera responsable a AXA Seguros
Generales SA por el siniestro al tratarse de un hecho de la circulación
cubierto por el seguro obligatorio, mientras que se descarta la responsabilidad
de Occidente GCO, SAU, aseguradora del taller; además, procede indemnizar al
actor por el valor de mercado del vehículo siniestrado y no por el valor venal.
La doctrina del Tribunal Supremo y el
Tribunal de Justicia de la Unión Europea establecen que el incendio generado
por un vehículo estacionado es un hecho de la circulación; la aseguradora AXA
debe probar causas excluyentes para exonerarse, lo cual no ha ocurrido, y la
indemnización se fundamenta en el principio de indemnidad que exige compensar
el valor de mercado del vehículo conforme a jurisprudencia reciente y artículos
1 y 20 de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de
Vehículos a Motor.
2º) Conforme a la doctrina consolidada del Tribunal Supremo y
del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), el incendio de un vehículo
motorizado que se encuentra estacionado (incluso en un taller) constituye un
"hecho de la circulación" si el origen del fuego es interno al propio
vehículo o su causa no queda suficientemente acreditada como externa.
Inversión de la carga de la prueba: Al catalogarse como hecho de la
circulación, la aseguradora del vehículo solo puede exonerarse si prueba de
forma fehaciente alguna de las causas excluyentes previstas en el artículo 1.1
(párrafos 2 y 3) del TRLRCSCVM (como la culpa exclusiva de la víctima o fuerza
mayor extraña a la conducción y al funcionamiento del vehículo). Al no haber
acreditado AXA dichas causas, debe responder del siniestro bajo la cobertura
del seguro obligatorio.
3º) El Tribunal determina que la
cuantificación de la indemnización debe basarse en el valor de mercado del
vehículo siniestrado y no en el valor venal.
- Principio de restitución íntegra: El objetivo de la indemnización es el principio
de indemnidad (dejar a la víctima en una situación lo más cercana posible a la
que tendría de no haber ocurrido el daño).
- Diferencia de criterios: Mientras que el valor venal es el
valor de venta del vehículo justo antes del siniestro (lo que recibiría el
propietario si lo vendiera), el valor de mercado (o valor de reposición)
incluye los gastos de adquisición, impuestos y márgenes comerciales necesarios
para que el afectado pueda adquirir en el mercado de ocasión un vehículo de
similares características y antigüedad. Por tanto, este último es el que
garantiza la reparación íntegra del daño en supuestos de siniestro total.
B) Antecedentes.
1º) Frente a la sentencia de 11 de
noviembre de 2024 que desestimaba íntegramente la demanda se formuló recurso de
apelación por la parte demandante, se funda el recurso en la existencia de
error en la valoración de la prueba. La sentencia desestima la demanda por
considerar que el actor no ha acreditado tener legitimación activa. La
sentencia impugnada no valora la responsabilidad de las aseguradoras
demandadas. Axa ha sido demandada como entidad con la que el vehículo donde se
habría iniciado el incendio había suscrito el seguro obligatorio. Mientras que
Occidente GCO, SAU actuaba como asegurador del Taller donde se encontraban
ambas furgonetas, la del actor y la asegurada por AXA.
2º) La sentencia impugnada declara que
es preciso acreditar "fehacientemente" la titularidad del vehículo
siniestrado, considerando el recurrente que de la documental presentada sí
constaría suficientemente acreditada su titularidad sobre el vehículo. Concretamente se refiere al documento
uno de su demanda, "el informe de pérdida total de Allianz, que como
documento número uno acompaña la demanda, no fue impugnado ni en la vista del
juicio verbal ni tampoco en las contestaciones a la demanda y recoge todos los
datos relacionados con el vehículo, y con el asegurado/ tomador del mismo,
conforme al art. 7 de la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro…”.
El art. 1 TRLRCSCVM se refiere al
perjudicado y no a propietario. De entrada, debe afirmarse que no resulta
exigible una prueba fehaciente de la titularidad de un vehículo o de la
condición de perjudicado.
La legitimación activa puede quedar acreditada a través de una valoración
conjunta de la prueba. En este caso ni el actor ni el demandado que le discute
la legitimación activa aportan la documental pública relativa a quién aparece
en la DGT cómo titular del vehículo. El demandante no lo hace, probablemente
porque en las reclamaciones previas a la presentación de la demanda nadie le
discutió su condición de titular del vehículo siniestrado.
Sobre esta cuestión razona la Sentencia
de la Audiencia Provincial de Murcia, sec. 1ª, de 3/12/18, que no puede
compararse el registro administrativo de la DGT con el Registro de la
Propiedad. En el mismo sentido afirma la Sentencia de la sec. 6, de la Audiencia
Provincial de Valencia, de nº 89/2015 de 2 Abr. 2015, Rec. 51/2015:
" Dijimos en nuestra sentencia de 16 de enero de 2007 ( ROJ: SAP V 3585/2007 - ECLI:ES:APV:2007:3585), Sentencia: 5/2007 | Recurso: 792/2006 | Ponente: VICENTE ORTEGA LLORCA:
"Tal modo de razonar confunde la propiedad del vehículo con la titularidad administrativa del mismo, que es sólo una anotación en el Registro de la Jefatura de Tráfico, sin trascendencia civil en lo concerniente a la atribución del dominio, que se adquiere por consecuencia de ciertos contratos mediante la tradición (artículo 609 CC),
(....)
El Registro de Vehículos, tiene carácter meramente administrativo y los datos que figuran en él no prejuzgan las cuestiones de propiedad, cumplimiento de contratos, y, en general, cuantos de naturaleza civil o mercantil puedan suscitarse respecto de los vehículos...".
En este caso, como se ha adelantado,
antes de la presentación de la demanda se remitieron por el actor sendas
reclamaciones extrajudiciales a los ahora demandados. Constan en autos las
respuestas negativas de ambas aseguradoras, pues cada una considera que su
asegurado no es responsable del incendio, sino que es la otra compañía. De
hecho, Axa formuló respuesta motivada negando su responsabilidad conforme al
art. 7.2 y 4 TRLRCSCVM. El documento emitido por Axa -ac.7 - se denomina por
ella misma respuesta motivada, expresión que consta en negrita.
Sin embargo, Axa, aseguradora del
vehículo donde se habría iniciado el incendio, en la contestación a la demanda,
alega que no se ha acreditado la condición de propietario del vehículo al
demandante. La contestación no aporta documentación de la DGT o indicio alguno
sobre la falta de legitimación del actor.
En este caso, efectivamente, no se
acompañó a la demanda el permiso de circulación ni otro documento público o
privado de los que resulte la adquisición del vehículo dañado. Si bien, en las reclamaciones previas
que el actor y recurrente dirige a los demandados nada se objetó por ellos a
este respecto. Además, como dice la sentencia recurrida, el vehículo está
rotulado de modo inequívoco y ostensible con el nombre y logotipos del actor.
Así aparece en todas las fotografías que las partes han incluido en su
dictámenes o documental. El examen de la pericial de la actora, informe emitido
para el actor y la aseguradora del vehículo - Allianz - hace constar los datos
del vehículo - modelo, matrícula, fecha de matriculación, número de bastidor,
así como el número de la póliza de seguro- así como los datos de este,
apareciendo como asegurado el actor. Debe destacarse que la respuesta motivada
de AXA, ac.7, precisamente hace constar, a la derecha del folio, arriba, la
matrícula del vehículo siniestrado, justo debajo el nombre del actor y a
continuación su aseguradora -ALLIANZ - y el número de póliza NUM000- . Los
datos de ese documento que emitió AXA relativos del asegurador y póliza del
vehículo siniestrado coinciden con los que constan en el dictamen -. Es decir,
en la contestación a la demanda, ex novo, se introduce este motivo de oposición
a la pretensión de indemnización por daños.
Sobre esta cuestión la Audiencia
Provincial de Baleares ha declarado que no puede negarse legitimación "ad
causam" a la parte actora en un proceso cuando, previamente al mismo, se
le ha reconocido - Sentencias, Secc. 3ª, nº 442/2006 de 16 Oct. 2006, Rec.
388/2006, o las de 23 de septiembre de 2004 y 15 de octubre de 2004 -.
Por todo ello, cabe concluir, realizando
una valoración conjunta de la prueba, del comportamiento extraprocesal de AXA,
así como que no existe dato o indicio en contra de la titularidad del actor
que, cuando menos, éste poseía, utilizaba habitual, legítimamente y
públicamente el vehículo. Lo que unido a la alegación novedosa de Axa lleva a
concluir que el recurrente cuenta con legitimación activa para reclamar la
indemnización por los graves daños que la furgoneta sufrió a causa del incendio
ocurrido en las instalaciones del Taller Haro Motor.
Procede estimar este motivo del recurso
y entrar en el fondo del asunto.
C) Llegados a este punto debe analizarse
si los demandados tienen responsabilidad en el siniestro y, por tanto, si las
dos aseguradoras o alguna de ellas debe indemnizar los daños sufridos por el
vehículo de la actora.
El importe de los daños reclamado en la demanda se alega únicamente por AXA la
existencia de pluspetición, entiende que la indemnización debe limitarse al
valor venal del vehículo. Las dos demandadas niegan su responsabilidad en el
incendio. Como se ha dicho Axa ha sido demandada como entidad con la que el
vehículo donde se habría iniciado el incendio había suscrito el seguro
obligatorio. Mientras que Occident GCO, SAU actuaba como asegurador del taller
donde se encontraban ambas furgonetas.
De las periciales obrantes en autos
resulta acreditado, todas coinciden, en que el incendio se inició en la
furgoneta Peugeot Expert NUM001, asegurada en AXA, que se encontraba
estacionada, parada, en las instalaciones del Taller H Motor esperando a ser reparada.
En esa misma nave estaba el vehículo siniestrado cuya indemnización se
solicita.
Las periciales discrepan sobre las
concretas causas que originaron ese incendio del sistema eléctrico del vehículo
dentro de la nave en la que estaba depositada. La pericial aportada por
Occidente considera que su origen es interno, debido al mal estado de su
cableado. Mientras que la pericial de Axa entiende que origen del incendio
estaría en que unos roedores, durante su estancia en el taller, habrían mordido
el cableado del motor de la furgoneta, concluyendo que se trataría de una
responsabilidad del taller.
En primer lugar, procede analizar si el
siniestro, el incendio que de la furgoneta Peugeot Expert NUM001, asegurada en
AXA, es un hecho de la circulación. De entrada, ya procede avanzar que sí lo
es. La consecuencia será que para excluir la responsabilidad de Axa deberá ésta
acreditar que concurre algunas de las causas a las que se refiere el art. 1.1
párrafos 2 y 3 TRLRCSCVM.
Se debe concluir que este incendio es un hecho de la circulación en aplicación de la Sentencia de Pleno del Tribunal Supremo de 17 de diciembre de 2019, nº 674/19, rec. 11952015 donde se declara, en aplicación de la doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que el incendio de un vehículo estacionado en el garaje de una vivienda unifamiliar ocasionando daños en el inmueble, es un hecho de la circulación y está dentro de la cobertura que ofrece el seguro obligatorio del automóvil. El TJUE de 20 de junio de 2019 declaró que está comprendida en el concepto de "circulación de vehículos" una situación en la que un vehículo estacionado en un garaje privado de un inmueble comenzó a arder, provocando un incendio que se originó en el circuito eléctrico del vehículo y causó daños en el inmueble, aun cuando el vehículo llevara más de 24 horas parado en el momento en que se produjo el incendio.
El TJUE afirmó:
"El artículo 3, párrafo primero, de la Directiva 2009/103/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de septiembre de 2009, relativa al seguro de la responsabilidad civil que resulta de la circulación de vehículos automóviles, así como al control de la obligación de asegurar esta responsabilidad, debe interpretarse en el sentido de que está comprendida en el concepto de "circulación de vehículos" que figura en esta disposición una situación, como la del litigio principal, en la que un vehículo estacionado en un garaje privado de un inmueble y utilizado conforme a su función de medio de transporte comenzó a arder, provocando un incendio que se originó en el circuito eléctrico del vehículo y causando daños en el inmueble, aun cuando el vehículo llevara más de 24 horas parado en el momento en que se produjo el incendio".
Procede concluir conforme a la citada
doctrina que el incendio que sufrió el vehículo asegurado en Axa es un hecho de
la circulación y por tanto debe responder esta aseguradora de los daños
causados salvo que acredite que concurre causa que permita excluir su
responsabilidad conforme al art. 1.1 párrafos 2 y 3 TRLRCSCVM.
Esta doctrina del Tribunal Supremo ha
sido aplicada en el mismo sentido por la Sentencia de la AP de Murcia, sec. 1ª,
de 7 de abril de 2021, resolución que expondrá con más detalle en el Fundamento
siguiente.
D) El art. 1.1 párrafos 2 y 3 TRLRCSCVM
establece :
"En el caso de daños a las personas, de esta responsabilidad solo quedará exonerado cuando pruebe que los daños fueron debidos a la culpa exclusiva del perjudicado o a fuerza mayor extraña a la conducción o al funcionamiento del vehículo; no se considerarán casos de fuerza mayor los defectos del vehículo ni la rotura o fallo de alguna de sus piezas o mecanismos.
En el caso de daños en los bienes, el conductor responderá frente a terceros cuando resulte civilmente responsable según lo establecido en los artículos 1.902 y siguientes del Código Civil, artículos 109 y siguientes del Código Penal, y según lo dispuesto en esta ley."
Dado que el origen del siniestro se
debió al incendio de la Furgoneta Peugeot se trató de un hecho de la
circulación y por tanto, en principio, cubierto por el seguro obligatorio. De
modo que Axa, para exonerarse de responsabilidad, debe acreditar que se debió
totalmente a causas ajenas al estado del vehículo.
Como se desprende de los dictámenes esta
furgoneta Peugeot Expert NUM001 tenía al tiempo del siniestro 18 años de
antigüedad y problemas con el motor de arranque - esa fue la razón por la que
se encontraba en el taller -.
La pericial presentada por Catalana
Occidente considera que el fallo eléctrico que originó del incendio se debió al
mal estado de los cables, desgaste de la envoltura aislante. Mientras que otro
informe, también entiende que el incendio en el vehículo se propició por la
intervención de roedores que habrían mordido el cableado del vehículo.
Considera que esas mordeduras de roedores tuvieron lugar en el taller.
Ambos peritos han ratificado en el
juicio sus informes, negando razón de ciencia al de la parte contraria.
Como se ha dicho resulta indiscutido que
el incendio se origina en el vehículo asegurado por AXA. No quedando
suficientemente acreditado que el origen del evento dañoso se deba a la
intervención de roedores, los indicios que se hacen constar en el informe son
insuficientes para tener por cierta y determinante su intervención en el
siniestro. No basta con afirmar que en el taller existen cebos anti roedores o
que ha apreciado en otro vehículo, que no estaba junto al siniestrado, lo que,
a su juicio, serían mordeduras en los cables realizadas por roedores.
No consta suficientemente acreditado que
existe una causa externa al vehículo que haya sido el detonante del incendio de
la Furgoneta Peugeot Expert NUM001. Es decir, no se ha probado que concurra un
hecho que quiebre el nexo causal entre el vehículo asegurado en AXA y el
incendio que se inició en esa furgoneta y que, posteriormente, se propagó a
otros vehículos.
El actor, el perjudicado, no tiene que
probar la causa con creta del incendio. La aseguradora, Axa, si quiere excluir
la cobertura de su contrato debe demostrar cumplidamente que el origen es ajeno
al riesgo asegurado, art. 217.3 LEC.
Conviene citar sobre esta cuestión, la
Sentencia de la Audiencia Provincial de Murcia, sec. 1ª, Sentencia 109/2021 de
7 Abr. 2021, Rec. 478/2020, también respecto a un incendio provocado por un
vehículo a motor estacionado, que afirmó - párrafo segundo del Fundamento
Primero -:
" el demandante tan sólo debe probar la existencia del incendio causante del daño, eximiéndosele de acreditar la causa concreta que originó el incendio, no considerando que deba distinguirse al respecto sobre si el incendio revistió mayor o menor complejidad, pues se trata de un criterio jurisprudencial establecido en abstracto, de manera que la responsabilidad se genera desde el momento en que existe un nexo causal entre la realidad del incendio y el daño generado por el mismo, sin que corresponda al siniestrado la labor de acreditar su origen, y si la aseguradora demandada considera que el origen del mismo procedía de un elemento extraño a lo cubierto por la póliza, sobre ella pesaba la carga de probarlo, no bastando con introducir interrogantes a partir de las cuales cuestionar el origen del incendio, sino que es necesario que sus alegaciones negando su responsabilidad aseguradora en el siniestro gocen de un firme apoyo probatorio, lo cual consideramos no ha sucedido en el supuesto enjuiciado."
La consecuencia de lo anterior será
declarar la responsabilidad de la aseguradora Axa.
E) No cabe la reclamación realizada
frente a Occident GCO, SAU.
El Taller Haro Motor tenía suscrito una
póliza de seguros con Catalana Occidente que cubría los riesgos de su actividad
profesional, es trataba de un seguro denominado multirriesgo. Procede analizar
si existe responsabilidad de la aseguradora por la actividad de taller. Para
ello debe valorarse la naturaleza del contrato de seguro suscrito, la causa del
incendio y la situación de depósito de ambas furgonetas.
Al hilo de un siniestro en que aparecía
un seguro multirriesgo de taller y el seguro obligatorio de responsabilidad
civil de vehículos a motor se pronunció esta Audiencia, Sección 5ª, Sentencia
145/2021 de 22 Jun. 2021, Rec. 141/2021, si bien referido a un siniestro
diferente a un incendio. Esta sentencia ya diferenció el objeto y naturaleza de
ambos seguros. En este litigio el aseguramiento que realizaba Catalana cubre
los riesgos de una actividad empresarial de taller, mientras que el seguro de
Axa ampara los daños derivados de un hecho de la circulación.
En este caso no consta que el taller
hubiera realizado actividad alguna de reparación sobre el vehículo tras su
entrada en el taller. La furgoneta Peugeot se encontraba depositada en la nave
industrial donde se desarrolla la actividad profesional de taller. Como se ha analizado anteriormente no
consta acreditado que el taller o su personal tengan intervención causal en el
incendio, no se había comenzado la reparación, sino que éste se considera un
hecho de la circulación y por tanto no cabe exigir responsabilidad alguna al
taller ni a su aseguradora por este siniestro.
Así lo viene declarado de modo reiterado
la jurisprudencia de las Audiencias Provinciales: Sentencia de la Audiencia
Provincial de Madrid, Sección 8ª, Sentencia 355/2021 de 20 Sep. 2021, Rec.
633/2021; Sentencia de la Audiencia Provincial de Les Illes Balears, Sección
4ª, Sentencia 564/2022 de 9 Nov. 2022, Rec. 70/2022; Sentencia de la Sección
Tercera de la Audiencia Provincial de Pontevedra de 6 de febrero de 2025,
Sentencia: 77/2025, Recurso: 426/2024; SAP de Albacete , Civil sección 1 del 16
de abril de 2026 ( ROJ: SAP AB 324/2026 - ECLI :ES:APAB:2026:324 Sentencia:
218/2026 Recurso: 789/2024; Sentencia de la Audiencia Provincial de Tarragona,
Sección 3ª, Sentencia 676/2026 de 2 Jul. 2026, Rec. 308/2025.
Por el contrario, la Sentencia de la
Audiencia Provincial de Baleares, Sección 5ª, Sentencia 465/2024 de 18 Sep.
2024, Rec. 1033/2023, sí apreció responsabilidad del taller cuando se originó
en el incendio en un elemento que era una máquina propiedad del taller,
calibrador de neumáticos.
Procede desestimar la reclamación
realizada frente a Occident GCO, SAU.
F) Indemnización.
El importe de los daños reclamado en la
demanda asciende a 4.630,43 euros. La contestación de Axa sostiene que el
vehículo propiedad del demandante fue pérdida total y sin embargo se reclama el
importe de la reparación afirmando, erróneamente, que ese es el valor de la
pérdida total que da el informe que allí se aporta como documento nº 1. El
valor venal del vehículo es determinado por la propia documentación que aporta
la demanda en 1.500 euros, con un valor de restos de 310 euros, la
indemnización que pudiera concederse no debe superar el valor venal del
vehículo.
El dictamen que acompañó el actor a su
demanda declara que se trata de un vehículo matriculado en el año 2006, con un
valor venal de 1500 euros, un valor de reposición o mercado de 3300 euros,
siendo el importe de reparación de 4.630,43 euros. También se hace constar como
valor de restos dos ofertas una por 200 euros y otra por 310 euros. Folio dos.
Efectivamente, en este caso concurre una
diferencia importante entre el precio de la reparación y el valor venal del
vehículo. Igualmente, aunque menor, también es relevante la diferencia entre el
importe de la reparación y el valor de reposición o mercado. No consta que se
haya reparado por el actor.
En el ámbito de las obligaciones
extracontractuales, ha de tenerse en cuenta que, en materia de indemnización de
daños y perjuicios, el principio rector básico de su alcance no es otro que el
de la indemnidad del perjudicado, esto es el restablecimiento de su patrimonio
al estado precedente a la producción del daño. Principio de indemnidad que,
conforme ha venido declarando reiterada jurisprudencia del TS (STS de 11 de
noviembre de 2003 y STS de 29 de marzo de 2001), queda sujeto al régimen legal
que determinan los conceptos a indemnizar (artículo 1106 Código Civil) y la
extensión de los mismos (artículo 1107 del propio Código) así como la necesidad
de cumplida prueba por el perjudicado de la real existencia de los reclamados y
su relación causal con el siniestro de que se trate. El límite de la
indemnización estará en la prohibición del enriquecimiento injusto.
En este caso, visto los valores que se
recogen en la pericial es necesario acudir al valor de mercado frente al valor
venal. A fin de indemnizar todos los perjuicios que se derivan de la pérdida
del vehículo se le causan al actor.
En casos como el presente de pérdida
total del vehículo, el perjudicado tiene derecho a ser indemnizado no por el
valor venal de su vehículo de motor, el cual viene determinado en las revistas
especializadas única y exclusivamente por su marca, modelo, antigüedad y extras
u opciones para la mejora de su confort y de su seguridad, sino que tiene
derecho a su indemnización por su valor de mercado. Éste tiene en cuenta,
además de los anteriores parámetros, el kilometraje realizado hasta la fecha
del accidente, su real estado de conservación y la demanda de dicha marca y
modelo de vehículo de motor en el mercado.
Esto es, se debe optar por el valor de
mercado del vehículo de motor y no por su valor venal por cuanto que tal valor
es el que mejor responde a la realidad del precio o valor de adquisición de un
vehículo de motor de similares características, logrando así en la medida de lo
posible lograr la total indemnización del perjudicado. En definitiva, el valor
de mercado es un valor mucho más ajustado que el valor venal del vehículo de
motor siniestrado justo en la fecha en la que ocurrió el accidente.
Este criterio de atender al valor de
mercado está siendo acogido por numerosas sentencias, exponen que es más
adecuado y resulta conforme a la doctrina del Tribunal Supremo. Así, podemos
indicar la sentencia de la sección séptima de la Audiencia Provincial de
Asturias de fecha diecinueve del mes de septiembre del año 2.024 afirma que
"este criterio se viene manteniendo por esta audiencia provincial, a
partir de la reunión, para unificar criterios, mantenida por los presidentes de
las distintas secciones civiles de ocho del mes de febrero del año 2.007, se
decantó en este tipo de supuestos por estar al criterio del valor de mercado
incrementado con un porcentaje de afección que oscilara entre el veinte y
veinticinco por ciento, estando justificada esta opción en el hecho de que la
finalidad de toda indemnización de daños y perjuicios es la de conseguir la
indemnidad de los perjudicados, cubriendo la totalidad del quebranto
patrimonial sufrido a consecuencia del acto ilícito de que se trate, y en estos
casos la indemnidad exige partir no del valor venal, sino del de mercado pues
una cosa es el precio de venta y otro el coste de adquisición que debe incluir
normalmente el beneficio industrial de la entidad vendedora que incrementa así
el percibido por su dueño anterior".
En igual sentido la sentencia de la
sección decimonovena de la audiencia provincial de Madrid de quince del mes de
julio del año 2.020, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Ávila,
Sentencia 66/2025 de 21 Feb. 2025, Rec. 335/2024.
Este criterio doctrinal se apoya en la
Sentencia del Tribunal Supremo de 3 de diciembre de 2.024, la cual, en su
fundamento de derecho cuarto denominado "El interés asegurado y el valor
venal de los vehículos a motor en casos de siniestro total", afirma que:
"1.- En la póliza de seguro en la
que se basa la pretensión ejercitada en la demanda se pactó que en caso de
siniestro total del vehículo a partir del sexto año desde la primera
matriculación el importe de la indemnización se correspondería con el valor
venal. Y el valor de mercado del vehículo siniestrado ha sido fijado en la
instancia en la suma de 6.670 euros, habida cuenta de que, cuando se produjo el
accidente, el vehículo tenía ya trece años.
2.- La sentencia de pleno 420/2.020 de
14 de julio , que se pronunció sobre el problema de la valoración del vehículo
en caso de siniestro total, en relación con el artículo veintiséis de la ley de
contrato de seguro, partió de dos premisas:
(i).- El resarcimiento del daño tiene
por finalidad devolver el patrimonio del perjudicado (en este caso, asegurado)
a la situación en que se encontraría de no haber mediado el acto productor del
daño, sin que pueda suponer un beneficio injustificado.
(ii).- En los daños materiales de
vehículos a motor, el resarcimiento se obtiene generalmente por medio de la
efectiva reparación de los desperfectos en un taller especializado, pero no
puede imponerse unilateralmente la reparación en los supuestos de siniestro
total cuando su coste sea manifiestamente desproporcionado con respecto al
valor del vehículo al tiempo del siniestro.
3.- Junto a tales premisas, la misma
sentencia de Pleno estableció que en estos casos no es contrario a derecho que
el resarcimiento se lleve a efecto mediante la fijación de una indemnización
equivalente al precio del vehículo siniestrado, más una cantidad porcentual, el
precio o valor de afección, que comprenderá el importe de los gastos
administrativos, dificultades de encontrar un vehículo similar e incertidumbre
sobre su funcionamiento, entre otras circunstancias, apreciables por los
órganos de instancia en su función valorativa del daño. Y ello, porque los
vehículos de motor son bienes perecederos, que se deterioran y agotan con su
uso y, por lo tanto, se devalúan con el tiempo, por lo que es habitual que sus
dueños se vean obligados a sustituirlos por otros, dándolos de baja o
vendiéndolos a terceros, cuando todavía conservan un valor de uso susceptible
de transmisión onerosa. Pero, al tiempo, también deben valorarse las
dificultades antes señaladas para encontrar otro vehículo en un estado de conservación
y uso similar, o la asunción de gastos administrativos y de transacción (valor
de afección).
En esta misma línea, antes de la STS de
2024, Audiencia Provincial de Las Palmas, Sección 5ª, Sentencia 149/2024 de 7
Mar. 2024, Rec. 232/2023, afirmaba que "El valor de mercado o coste de
reposición vendría a ser el coste de adquirir un vehículo de similares
características al siniestrado (marca y modelo, accesorios, kilometraje,
antigüedad.) en el mercado de segunda mano (... .) Cuando la reparación resulta
antieconómica como en el presente caso o el propietario no desea repararlo,
considera que se debe indemnizar al titular con el «valor de mercado» o con el
«valor venal» incrementado con el «valor de afección», siendo el «valor de
mercado» la solución más ajustada al principio de resarcimiento íntegro del
daño (SAP de Las Palmas de 23/5/2017 )."
Por lo que el actor deberá ser
indemnizado en la cantidad de 3.300 euros, valor de mercado, pues ha tenido en
cuenta la antigüedad, kilómetros y conservación de la furgoneta, trámites
administrativos por la baja del antiguo y los derivados de la adquisición de un
nuevo vehículo similar, la dificultad para la sustitución de otro similar en el
mercado de segunda mano.
Algunos de estos parámetros constan expresamente en el folio dos del informe
elaborado por Allianz y presentado junto a la demanda - antigüedad, kilometraje
y conservación -. No consta en autos otro informe o documento sobre el valor de
la furgoneta del actor al tiempo del siniestro.
En cuanto al valor de restos, en el
informe de valoración existen dos presupuestos, no constando a quién se habrían
vendido. Por lo que, por prudencia, se toma la valoración de menor importe -
200 euros- que deberán restarse del valor de mercado.
De manera que Axa deberá abonar al actor
la cantidad de 3.100 euros.
928 244 935
667 227 741

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